miércoles, 11 de marzo de 2015

Las Leyes Universales

Cuando el oído es capaz de oír
Vienen los labios que han de llenarlos
Con la sabiduría
KYBALION

Existen leyes que nos rigen todo el tiempo, independientemente de si las conocemos o no, que más nos valdría saberlo. Éstas, gobiernan sobre todo cuerpo o ente en el universo, no se escapa nada, no se engaña, ni se puede llevar ventaja.  Conocerlas, entenderlas y aplicarlas nos llevaría a tener una vida más feliz, si las practicamos sin transgredirlas, nos sentiríamos cada vez mejor con nosotros mismos y con los demás,  ya que sabríamos cómo tomar el control de nuestros actos, responsabilizándonos de todo lo que nos ocurre, logrando así lo que queramos que nos suceda.
     En la antigüedad ya se conocía todo esta sabiduría, aunque siempre se ha guardado celosamente, basándose en uno de sus axiomas, de que no todo oído está listo para escuchar, por lo tanto no se debe desperdiciar en quien no lo entienda. Jesús lo decía en una de sus parábolas “no des perlas a los cerdos”. Toda esta enseñanza llamada hermética, por Hermes Trimegisto (el tres veces grande) conocido así por los griegos; en Egipto lo llamaron el dios Thoth; la India, Siria y otras más culturas también poseían y aplicaban estos conocimientos. Se daban en cierta élite, manteniéndose oculta, de allí que se tome el término hermético para señalar algo totalmente sellando, que nada pueda escapar. Este conocimiento Ocultista se  pasaba de forma oral, mucho de ello se perdió, entre superstición de credos y sectas,  pero algo se pudo resguardar en el Kybalión (el conocimiento divino, entregado al hombre) y la tabla esmeralda, ambos son tratados para aprender practicando, el conocimiento intelectual no es suficiente.
     Estas leyes son:
·         Ley de Mentalismo
·         Ley de Correspondencia
·         Ley de Vibración
·         Ley de Polaridad
·         Ley de Ritmo
·         Ley de Causa y efecto
·         Ley de Género

      El Mentalismo dice que todo es mente, todo se crea o nace a partir de un pensamiento, una idea. La mente crea la materia no al revés, así que todo lo que pensamos está creando algo en algún lugar, pensarás que es un poco peligroso, porque todos haríamos lo que nos venga en gana, pero esta ley está regida por las otras, así que aprenderemos con la práctica (o más bien nos daremos cuenta) que todo lo que enviamos fuera de nuestra mente o consciencia, se nos devolverá siempre multiplicado. Cuando apreciemos que esto es así, desde lo más mínimo e insignificante, aprenderemos a crear desde otro punto, armonizando con todo y todos, porque sabremos que eso es lo mejor. Nuestros deseos y por ende nuestra imaginación se irá puliendo para ser una mejor versión de nosotros mismos. Se acabarán las justificaciones de ceder nuestro poder a las circunstancias, a las personas, aceptando que sólo nosotros somos arquitectos de nuestro destino como lo decía Amado Nervo.

     La Ley de correspondencia,  esta ley manifiesta que somos  un fractal, quiere decir que todo es igual a todo, nuestro cuerpo es una réplica del universo, Hermes decía: “como es arriba es abajo, como es adentro es afuera”. Todo lo que nosotros generemos hacia fuera de nosotros, lo que vemos a nuestro alrededor, nuestras circunstancias, son una réplica de cómo estamos por dentro. Todo lo que manifestamos en este plano material de consciencia, es un reflejo o se refleja en otros planos o dimensiones, entrelazándonos unos a otros. La apertura que tenemos hacia la información que nos llega, nos permite regresar más cantidad de información. Los modelos se repiten, en cualquier escala para que podamos comprenderlos.
     La Ley de Vibración, dice que todo es movimiento,  somos energía en movimiento (o es el estado natural en el que deberíamos estar), cuando empezamos a estancarnos a cerrarnos a nuevas ideas, nos quedamos atrapados. Todos nosotros mantenemos una vibración que depende de nuestro estado anímico, la cantidad de felicidad o miedo en la que estemos viviendo, resonará con todo lo que esté en la misma vibración, por lo tanto manifestaremos  a nuestro alrededor o nos manifestaremos de acuerdo a los similar a esa vibración, entre más felices nos mantengamos, que no quiere decir que nos estemos carcajeando todo el día, sino, en paz, en gozo, en tranquilidad, todo nuestro universo a la par de la vibración que emitamos atraerá las circunstancias que vivimos. Porque esta ley está supeditada a nuestros sentimientos, atraemos de acuerdo a como nos sentimos, no a lo que hablamos o pensamos, a menos que todo esté en concordancia.
     La Ley de la Polaridad, nos dice que todo es bipolar, aprendemos en este mundo a través de opuestos, no podríamos conocer la luz, sin la oscuridad; todo tiene su opuesto, que realmente es su complementario, juntos hacen una unidad. Éste es el secreto de esta ley, todo tiende a un equilibrio, como todas estas leyes están dependiendo unas de las otras, mientras más queramos eliminar un polo, más atraeremos el contrario. El bien y el mal, también son complementarios, aprendemos trasgrediendo las leyes, el sistema en este planeta está montado para que suframos cuando transgredimos la leyes, necesitamos vivirlas y comprenderlas para transmutarlas.
     La Ley del Ritmo, todo tiene un vaivén, nuestra respiración y exhalación es un ejemplo de ritmo, otro es el día y la noche, las estaciones del año. Saber  sobre esta ley, también te da tranquilidad, ya que en cualquier situación que te encuentres, sabrás que no es eterna, hoy puedes estar triste, pero mañana o más tarde, estarás feliz, por lo tanto ya no te importará mucho o no te preocuparás demás.  Podemos tomarlo como herramienta, monitoreando como son nuestros ciclos, su comportamiento. Aceptar los procesos de cambio que hay a nuestro alrededor para fluir con ello, permanecer en movimiento; el estancamiento nos perjudica, porque es antinatural, por eso el agua estancada se pudre, lo podemos ver muy claramente, los músculos sin ejercitarse se atrofian, todo necesita uso, está lo que se necesita, sin sobrantes, ya que nos llevarían a limitar nuestro ritmo.  Nada permanece en la misma cresta todo el tiempo, conforme vamos evolucionando y entendiendo esto, las crestas negativas son menos intensas, permanecemos más en un estado de paz.
     La Lay de Causa y Efecto,  más conocido por nosotros como karma, pues es esto, ni más ni menos. Todo regresa a la acción original, no se trata de un castigo, sino de una consecuencia. Como estoy en el interior,  se manifestará hacia afuera inevitablemente.  En el momento que me hago consciente de esto, tomo el poder de crear mi  entorno, cambiando mi interior, para que se proyecte  de otra manera, aceptando y transmutando. Todo es un espejo de cómo reflejo en todo lo demás lo que soy, poco a poco, viendo todos estos espejos, me puedo ir reconociendo, y por ende identificando, para encontrar mi verdadero poder. El universo tiene un orden geométrico, cuando algo se modifica en ese orden, se vuelve a construir con la misma energía que fue movido sin excepción. Es aquí, donde las intenciones de nuestros actos importan, protagonizan la acción, el sentimiento que haya motivado mi acción, es el que generará la acción que venga de regreso.
     La ley de Generación, para que esta ley se manifieste, debe de existir siempre dos energías, el yin y yang, lo masculino y femenino, uno proyecta la información, el otro la recoge, la moldea, trasmuta y  la regresa al emisor. Es un círculo, el  amor es un sistema diseñado para con la cooperación entre dos polos llegar a un equilibrio y ser co-creadores. Lo masculino es la  dirección y lo femenino es la materia, que el universo necesita para generar todo. Nada puede existir si no se tienen estos dos polos, que no estoy hablando de hombre y mujer, aunque ese es un ejemplo de esto, simplemente para crear cualquier cosa se necesitará ambas, o no habrá nada.
     En fin todo está en equilibrio o tiende a él, podemos empezar a observar más a detalle nuestra vida, nuestro entorno para poder comprenderlo, y poco a poco poder modificarlo, más a nuestro favor y de nuestro planeta.





domingo, 8 de marzo de 2015

Los días célebres.

      Hoy le corresponde al Día Internacional de la Mujer, ¡chido!, pero ¿Para qué sirven los días de…? ¿A quién se le ocurren? ¿Qué trasfondo tienen?, Cada vez me encuentro con que hay más, casi a diario (bueno, exagerando un poco), pero antes no había tantos, a no ser el tradicional Día de la Madre, Padre, Navidad ,  Año Nuevo; uno que otro patriótico como el de La Bandera, La Independencia, La Revolución, etc., pero eran contados, tan pocos, que era difícil que alguien no supiera en qué fecha le tocaba a cada uno.
     Ahora abundan, cada que reviso las redes sociales, me encuentro con uno, que desconocía. Creo que la gente en su mayoría, acepta todo lo que le impongan sin preguntarse absolutamente nada,  ¡claro!, siempre hay un transfondo de, sobretodo:  reconocimiento, bondad, altruismo o algo similar que aparentemente justifica esa fecha para ser recordada.  Al menos muchos huelen que los estudios de mercadotecnia meten la mano en eso. Pero hasta allí llengan sus conjeturas, de las cuales no hacen caso alguno, para acoplarse junto con la masa a lo que ahora le toque celebrar, con su respectivo ritual, el regalo si lo a merita, las tarjetas virtuales de felicitación, los comentarios correspondientes, todo siguiendo la marea que la batuta invisible mueve.
     A veces creo que soy un pequeño descuido del sistema, estoy segura de no  ser la única, pero me es muy difícil encontrar personas que sean un poco dudosas de lo que ven en primera instancia, de lo que parece muy obvio. No cuestionan nada, situación que se me hace muy difícil de entender, porque yo,  todo lo pongo en tela de juicio, a pesar de mi carácter bastante confiado. No sé, si fue a que no veía tanta televisión de niña, a que era un poco ermitaña y muy curiosa, a que mi mamá fuera un poco antisocial (no recuerdo ningún día de amigas, canasta, antro o algo parecido), mi  comida era la  misma que vendían en cualquier lugar, iba a las mismas escuelas, tenía mas o menos acceso que el que tenía la mayoría de la gente. En fin, no lo sé, pero sí es un legado que le quiero dejar a mis hijos, que indaguen, lo que sea y a quien sea, que no acepten todo como si fuera una verdad universal, de nadie.
     Por otro lado, si analizo los días que a mí me correspondieran, como El día de la Madre; no le encuentro ningún sentido, que alguien le diga a mis hijos, cuándo deben agradecerme o qué,  si yo soy madre todos los días;  bueno, cada vez menos,  puesto que en la medida que mis hijos van creciendo, mis obligaciones de madre van disminuyendo. El día de la Mujer, como hoy, yo lo soy, todos los días, no creo que me sienta más mujer, porque hay un día especial para mencionarlo, que hay mujeres que han logrado cosas importantes, es meritorio, pero porque una hizo su trabajo, o cumplió sus expectativas, quiere decir que ¿Ya me voy a sentar tranquilamente, sólo a recordar una vez al año sus hazañas? ¿recordar que lo soy cuando me feliciten?; el famoso Día de la Amistad y el Amor; yo celebro todos los días mi vida en pareja, cuidamos los detalles que nos gustan, no estamos regulados por una fecha especial, que la inventó otra persona que ni conozco, para celebrar algo muy personal. Y que además, ahora parece competencia, todo mundo pregunta, qué regalaron, cómo celebraron, que hicieron. No sé si para sentirse mejor, o sentirse peor.  Las fechas institucionales familiares son en una gran mayoría un problema, porque la familia, cuando cada uno de sus miembros va formando la suya, se va ramificando en dobles, proporcionalmente. Entonces quién y con quién va a estar, es como el juego de las sillas, alguno(s) invariablemente se quedan sin silla(s).

     Pero todo este momento reflexivo, no tiene otro objetivo que invitar a quien lo desee a disfrutar, día a día, la vida, el amor, lo que tenga sin que nadie le diga cuando es oportuno, o se lo recuerde porque está tan automatizado, que ya no lo percibe por si mismo.  A celebrar lo que quiera celebrar, cuando lo decida prudente, y sobre todo, que tenga ganas de hacerlo, porque no hay peor cosa, que hacer algo sólo por compromiso. 

martes, 3 de marzo de 2015

El placer de dar.

Existe un equilibrio proporcional entre dar y recibir, es proporcionalmente directo, más da más y menos, obvio, menos. Nuestra cultura y/o educación promueve mucho el dar , pero el recibir no tiene la misma aceptación, te incita a que sientas como das todo por placer,  sin esperar  recibir nada a cambio, esto es correcto a medias, porque dar algo esperando una recompensa no es dar,  en el estricto sentido que lo estamos hablando, solo es dar para conseguir, como la carnada en el anzuelo.  Obviamente si tú haces muchas “buenas obras” por ponerle un nombre a tu ejercicio de dar, que pueden ser intangibles, como el  tiempo, comprensión, solidaridad, amor, o cualquier cosa material que se te ocurra; por razón de ecuación, tú estarás recibiendo todo eso que tu diste aunque no sea de la misma persona, pero sí en la misma proporción. ¿Por qué entonces, te sentirías culpable o mal, por que alguien te devuelva lo que con tu mejor intención diste? Más sin embargo, es así, en mucho de los casos, te dan algo y te sientes comprometido a devolver con algo  inmediatamente o te sientes en  deuda. Cuando deberías simplemente aceptar el flujo de este mecanismo, con la misma tranquilidad y placer, que cuando obsequias, puesto que es una ley aplicada a ti, que nadie puede modificar o evadir
     Muchas veces cuando nos suceden cosas que no nos gustan, sólo renegamos o nos quejamos, pero es simplemente que esta ley se aplica con cosas positivas o negativas, si lo que recibimos es negativo, era que la intención con que lo hicimos no era tan positiva o simplemente no tomamos en cuenta,  el otro contador. El que va acumulando todo, absolutamente todo lo que hagamos,  no sólo se aplica para las “buenas” acciones, lo entrecomillo, porque muchas veces hacemos cosas aparentemente buenas pero con una intención oculta, generalmente egoísta.  Si por alguna oscura o clara razón, o sin ninguna, simplemente por inercia a tu comportamiento,  lo que acostumbras a  dar son  críticas, engaños, ira, despotismo, y/o todo lo que contiene este campo semántico, sin duda esto es lo que estarás recibiendo también, y en la misma proporción que lo hayas dado.

     Nos place mucho ayudar a nuestros seres queridos, compartir buenos momentos con ellos, darles presentes, etc.;  esto está muy bien. Lo que hacemos con toda la demás gente con la que interactuamos todos los días, personas que probablemente sólo veamos una vez, también cuenta. Nuestra actitud para con ese pequeño encuentro, sin duda queda registrada. No hay horas o días o lugares para practicar eso que llamamos “caridad”(charitas, que significa afecto, amor). Tal vez por mera conveniencia,  pongamos atención en nuestras dádivas de ahora en adelante, comprendiendo entonces el por qué hacerlo sólo por placer. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

EL CUENTO DE LAS ALMAS GEMELAS (parte 2)

Cuando inicias el recorrido de tu vida, siempre acompañado, es un poco difícil que reconozcas quién eres tú en realidad, simple y llanamente. Puede ser que ya llegues muy evolucionado, por lo tanto no requieras “descontaminarte”, puesto que no lo estás, pero en la mayoría de nosotros, nuestros padres, nuestro clan, nos empieza a formar (por la única razón de que es como lo saben hacer), introduciéndonos una idea de lo que quieren que seas, empiezas a sentir necesidades que tú firmemente crees que tienes, más si le escarbas un poco, desmadejando cada una de ellas, te darás cuenta que no tienen origen en ti. Crees que tienes que llegar a un lugar específico (una carrera, un trofeo, una aparente realización), te gastas toda la energía que puedas en concentrarte en esa meta, cuando la has conseguido te das cuenta, que sigues buscando algo, ese algo es a ti mismo, tal vez en una metáfora poética, y porque nos enseñan a buscarlo todo,  en lo externo a nosotros, creamos esa “media naranja”, en la que ponemos toda nuestra felicidad; creemos que no la tenemos porque ese alguien no ha llegado, en parte es verdad, solo     que no es otra persona la que esperamos, sino encontrar esa que tenemos dentro, secuestrada.
     Somos un gran desconocido a nosotros mismos, necesitamos pasar un tiempo a solas, más el fantasma de eso llamado  soledad,  con tan mala reputación, que no dejamos que se nos acerque, le tenemos miedo, sin conocerla. Cuando realmente es allí donde te puedes saber todo acerca de ti, escucharte sin el ruido de las demandas constantes de los demás. Descubrirte día a día, momento a momento para saber todo acerca de ti, qué realmente te emociona, te seduce, te provoca. Dejar de hacer cosas que no sólo, no te satisfacen, sino que te frustran, te enferman.
     Creo firmemente que cualquier capacidad que deseemos tener, la podemos adquirir con práctica, más hay algo, específico en ti, que nadie lo puede hacer mejor que tú, y la única persona que lo puede encontrar, eres tú. Todos venimos capacitados para hacernos cargo de una sola persona, nosotros mismos. Pero mientras te dediques a hacerlo por alguien que no seas tú, sea quien sea, (los hijos sólo te necesitan en la infancia, más allá somos una gran interferencia para ellos); te quedarás sin energía, para ti. No por algo, estarás cansado, porque una carga por muy leve que sea, termina cansando. Y poner tu atención en un lado, no te permite ponerla en otro, simple lógica. En esto, hemos estado todos, porque estamos condicionados a comportarnos así, estamos en piloto automático, esperando a que tomes el control, una vez que eres consciente de eso, lo demás es sólo consecuencia.
     Cuando te hayas  encontrado y enamorado de ti, no tendrás miedo, no harás concesiones que no quieras hacer a cambio de cuidar de ti, porque tú sabrás hacerlo por ti mismo.  Entonces, y sólo entonces,  una persona completa igual a ti, llegará para compartir su totalidad contigo, (que puede ser cualquiera) sin el temor constante a perderle, porque no perderás nada, ya no será alguien que llene huecos vacíos de ti, porque estarán todos llenos, tampoco importará la forma o el tiempo que esté a tu lado, ¿cómo lo sabrás? Muy simple, no lo necesitas, si está o no está, tu vida sigue completa y el amor por ti, también.



martes, 17 de febrero de 2015

EL CUENTO DE LAS ALMAS GEMELAS

De niña me gustaba mucho que me contaran cuentos antes de dormir, lo hacía mi mamá o mis abuelas, a veces no se los sabían completos, así que me quedaba con la sensación del ¿qué pasaría? Entonces me tocaba imaginármelo, como las películas de continuación. Me puedo imaginar la cara de ensoñación con la que dormía recreando un feliz cuento, donde yo sería la protagonista, así creo que es como nace la cursilería y el romanticismo femenino. Yo estaba convencidísima que ese era la manera “correcta” de cómo sabría   quién estaría destinado a mí, desde el momento en que lo vería sabría que es él, por todo lo que sabía (más bien esperaba) que iba a experimentar. Esperaba reacciones corporales que me las sabía de memoria, que indicaría sin lugar a  equivocaciones. Yo estaba segurísima que en el universo nos hacían por pares y tarde o temprano nos conseguiríamos (más histérico, no podía ser). Lo bueno de todo fue que en algún momento se me fue olvidando eso, sino, a estas alturas seguiría esperando ese encuentro, que de esa manera nunca llegó.
      Tampoco  me escape de la segunda parte, que esta fue muy condicionada por las novelas que leí, películas que me receté, las historias contadas por amigas, conocidas o familiares, lo cual era un manual implícito de cómo sería la relación si te ama, si te respeta, si de verdad le gustas, etc. Lo que logré fue conseguir muchas maneras de sentirme frustrada e infeliz por la ridícula desgracia, de que la acotación que había elegido no ajustaba nunca, se podía acercar, pero siempre había algo faltante, sobre todo los detalles,  esos tan usados en los cuentos, como  las flores, las cartas, las sorpresas magistralmente construidas, momentos idílicos, donde me convertiría en su musa (¡como si todos los hombres fueran poetas o artistas bohemios!).  Además cuando por obvias razones de polaridad, yo tan viviendo en mi mundo en la luna, aparejo con una persona muy “realista” para equilibrar esa relación. Entre más exacto tenía el molde,  más infeliz iba, porque ¡claro!, no me daba la oportunidad de conocer al ser que tenía enfrente de mis narices, si lo único que hacía era compararlo, con ese personaje fantasma. Muchas veces se podía lograr que consiguiera alguna situación impostada (lo dije bien, por no decir falsa) por tratar en algún momento de complacerme, hacía algo que no fuera lo de él, pero esa conducta al ser “actuada”, aunque fuera con la mejor intención, no era auténtica, lo cual no se repetía o sólo en esas fechas manipuladas comercialmente, que obvio, era por compromiso, no porque no quisiera demostrarme su amor, sino que simplemente pasaba de largo por sus demostraciones auténticas por no encajar en el patrón preestablecido de la pareja perfecta.
     Luego se encuentran  los condicionamientos que tiene la pareja, como de que el amor es para siempre, eso sin duda es cierto, lo que no es cierto es que dos personas quieran estar juntas toda la vida por intereses en común, que muchas veces sólo son  los hijos,  bienes materiales o beneficios sociales. Aunque esto puede ocultarse durante una cantidad de años bajo depresiones, enfermedades que tapan los ojos para no darse cuenta, que la vida que vive, no es agradable y de ninguna manera satisfactoria, más por cumplir contratos absurdos que imponen otras personas que ni te conocen, determinan tu estilo de vida basado en un sacrificio constante de tus necesidades por la de los demás.
     Si pasamos la vida buscando la “media naranja”, damos por hecho que no estamos completos, que en algún  lugar de este recóndito mundo, hay alguien que llegará a nuestra existencia, para cubrir esos faltantes y hacerse cargo de nuestra felicidad, dejando la suya por un lado para dedicarse a satisfacer la mía, lo cual se escucha ya, deprimente, determinante y castrante. Que si somos un poco justos y equilibrados nos rolaremos la carga,  de esta manera puede no ser tan pesado, pero si le toca a uno llevar a cuestas esa responsabilidad, pues ese encanto durará hasta lo aguante o se muera, lo que ocurra primero. Cabe también la posibilidad de crear un infierno entre dos, que no se soportan, ya no están interesados en satisfacer nada, más bien, en responsabilizar de sus desgracias al otro, y supongo que por eso se mantienen unidos, para castigarle por su osadía.

     Afortunadamente cambié la tónica de mis lecturas, y encontré una frase mejor “dos naranjas dan más jugo que dos mitades”, que de manera muy coloquial, se engloba lo que les quiero compartir, de mi nueva forma de ver y vivir (que  pude cambiar, aún con el lavado de cerebro que tenía). Partiendo primeramente de vernos como un ser completo, del cual nos empecemos a descubrir en todas sus gamas y tonalidades, luego así enamorarnos de nosotros, nos convertiremos en una persona agradable para desear su compañía, una cita, unos meses o una vida, que dependerá de los proyectos de vida que ambos tengan, para aunque no juntos, si  caminar por el mismo sendero.

martes, 3 de febrero de 2015

Eso que llamamos amor.

El amor es no por cualquier cosa,  el sentimiento más buscado y ponderado por todos.  Gastamos la vida en pos de su encuentro, sufrimos con su pérdida, enloquecemos cuando lo tenemos,  tirando todo por la ventana. Responsable de haber inspirado a miles de artistas, expresándolo en letras, plástica, música, cine y toda expresión artística que exista. Pero ¿qué es el amor?,  si preguntamos, recogeremos infinidad de respuestas, tan opuestas unas de otras que sería difícil clasificarlas, es imposible escoger una como definición.
       Conocemos como amor, el enamoramiento, un estado de ensoñación, con ayuda de nuestra biología, que se desencadena en  la corteza frontal, para después pasar por el sistema endocrino, la feniletinamida en el cerebro es obligada a producir dopamina, cuyos efectos son parecidos,  a los que causan  drogas como las anfetaminas, que nos provoca la necesidad de ver a la otra persona, todos los cambios químicos que experimentamos en el cuerpo y demás conocidos. Etapa en dónde encontramos en la otra persona el  famoso complemento, que no es otra cosa que llenar el hueco de nuestras carencias (necesidades).  En medio de esta especie de ilusión,  donde idealizamos las características de nuestra pareja a través de un medio convivir,  tiempo en el que mostramos lo que creemos que al otro enamora, creamos un personaje, que podemos sostener porque no lo actuamos todo el día, sólo en las citas;  los mensajes y cartas pueden ser fácilmente impostados, porque no tenemos que echar mano del contacto visual y el lenguaje corporal, que de hecho dice más que todo lo que hablemos,  además que contamos con premeditación y alevosía al hacerlo, generalmente se aceptan cosas que no gustan, las que si nos apetecen se ocultan, etc. toda una incoherencia. No se ponen muy de acuerdo todavía cuánto dura esa etapa, pero va de meses a lo mucho dos años (me atrevo a decir, si no cohabitan durante este tiempo o  dura hasta que el cohabitar se inicie).
        Cuando una pareja decide ir un paso más arriba, que sería la de convivir bajo un mismo techo, ya sea pasando por un matrimonio o unión libre o como gusten llamarle, eso sí, de tiempo completo.  Las vicisitudes del diario vivir, compartiendo olores, manías, gustos, horarios, y responsabilidades,  da paso al conocimiento real de la otra persona,  se empieza a saber qué tenemos enfrente. Esta nueva estación dura el tiempo que gustes, porque no hay un punto en la vida de una persona que ya no modifique nada, de hoy a mañana podemos cambiar y drásticamente.  Es el iniciar un camino juntos para descubrirse y redescubrirse día a día, con voluntad, decisión y la mejor disposición, eso sí se requiere de ambos. . En esta nueva estadía, nos puede hacer un poco de ruido o mucho, los prototipos de la pareja ideal, los patrones que cargamos como referencia, los ideales que hemos planteado como expectativas, y que anteponemos a la realidad con la que contamos. Sin contar con las intenciones que a veces están ocultas en una o ambas partes de la pareja.    
     Si partimos de que no sabemos que buscamos ¿cómo vamos a reconocer el amor cuando lo encontremos? Podría pasar de largo y jamás verlo, o tomar otra cosa en lugar de él. Que generalmente es lo que nos sucede, estamos bastante contaminados con nuestra escuela de modelos a seguir, del esposo(a) perfecto(a), del matrimonio perfecto, que se olvida mirar lo que tenemos enfrente para poder amarlo. Se ama lo que se conoce, así que ese gran amor es a partir de esa convivencia, no hay un molde porque hay miles de maneras de amar, con un común denominador, la incondicionalidad. (por si no saben, es la ausencia de condiciones).  

       Otra cosa que nos marea mucho, es la famosa alma gemela, justificamos con su ausencia cuando no nos gusta cómo evoluciona nuestra relación. Salvo que cualquiera puede ser esa media naranja que andas buscando, atraemos exactamente lo perfecto a nosotros por compatibilidad, ese es el mejor espejo que tenemos, la pareja, que  siempre refleja nuestro estado actual, lo cual nos serviría de excelente indicador para saber cómo andamos nosotros mismos. Tenemos nuestra justa medida, porque no podemos por ley de atracción y vibración más que lo que somos y tenemos. Con un gran trabajo interior, podríamos ir puliendo esos “enganches”, para que cada vez sean menos, convirtiéndonos en una naranja completa, sin huecos, sin abolladuras, sin cicatrices, sin partes faltantes. Para dar paso a encontrarnos con otra naranja completa que su única necesidad sea la de compartir.